Coronavirus: Cómo evitar su expansión y qué funciones realiza el profesional funerario

Ante la emergencia sanitaria mundial que supone el Covid-19 y dada la situación en la que nos encontramos en muchos países del mundo y muy especialmente en España e Italia, la Asociación Española Profesionales Servicios Funerarios AESPROF, quiere transmitir un mensaje de concienciación para reducir riesgos de infección entre la población española.

¿Cómo se propaga el virus Covid-19?

El virus se propaga principalmente de persona a persona, sobre todo mediante gotículas respiratorias que se producen cuando una persona infectada tose o estornuda. El mayor riesgo de contagio se produce, en el periodo que va desde que una persona se infecta y el tiempo que tarda en manifestar los síntomas del coronavirus, pero que tiene capacidad de contagio

Las gotas que producimos al estornudar o toser con el virus también se pueden depositar en diferentes superficies y objetos, que al tocarlos se pueden incorporar a las manos, lo que es potencialmente infeccioso si la persona luego con esa misma mano se toca la boca, la nariz o los ojos.

Para evitar riesgos innecesarios, es importante que nos recluyamos en nuestras casas para no contaminarnos y para evitar la propagación del virus. Asimismo, una vez superada la enfermedad se inicia la fase de excreción del virus, cuya duración media es de 20 días.

¿Qué responsabilidad asume el funerario?

Los funerarios y en consecuencia las empresas funerarias, estamos dando un servicio mucho mayor que la mera recepción de un cuerpo. Las empresas funerarias comprenden desde la retirada de un cadáveres de lugares biológicamente críticos, como institutos de medicina legal u hospitales de referencia nacional de enfermedades infecciosas, hasta la gestión del destino final del cadáveres, y el contacto con familiares y amigos del difunto, con altas probabilidades de infección. Es fundamental estar muy concienciados con el manejo y retirada de los equipos de protección individual.

El protocolo de emergencia ideal para el tratamiento de los cuerpos es una exhaustiva desinfección, la aplicación en contacto con el cuerpo de productos absorbentes, extremando las precauciones con las secreciones nasofaríngeas, una correcta identificación, y un sellado absoluto con desinfección de la cámara exterior.

Cuando se produce una defunción en un domicilio, el personal funerario es el responsable de ejecutar este protocolo, sin embargo, en hospitales e Institutos de Medicina Legal, y unidades geriátricas debe establecerse una coordinación de actuaciones para garantizar la seguridad de las partes implicadas, y el traslado del cuerpo. Sin embargo, el mayor riesgo lo constituyen las personas, cuando hablan, tocan, estornudan, tosen o se reúnen.

Cabe destacar que el director funerario debe ajustarse al dictamen de las autoridades sanitarias, lo esencial es que estas instituciones reaccionen con la máxima rapidez y eficacia, formando un reglamento aplicable a todos los fallecidos por causa del coronavirus. Además de aplicar medidas para evitar la aglomeración de personas en los velatorios, y en general en los tanatorios, ya que se trata de focos especialmente críticos de contagio, por el evidente contacto que han tenido con el fallecido.

El personal médico encargado de realizar los certificados médicos de defunción debe ser especialmente cuidadoso, y ser consciente de que, de no incluir esta causa de defunción, este procedimiento no se activa, poniendo en riesgo nuevamente al personal. Esto es especialmente complicado en casos como los de “sospecha de infección por COVID19” que a efectos legales debe tratarse como un difunto no infeccioso, o no infeccioso de una patología extremadamente peligrosa; como es el caso.

Otro riesgo importante es el de la cantidad de personas que el sistema sanitario puede soportar al mismo tiempo, porque el problema del COVID-19 frente a otras patologías similares, es que la enfermedad se propaga muy rápidamente, en consecuencia se tiene a todos los enfermos a la vez. Infectando primeramente a los sanitarios que son las personas de mayor riesgo, además de los recursos humanos más valiosos.

En el estado en el que nos encontramos, no se debería realizar ninguna práctica tanatológica más allá de la manipulación para la conducción del cuerpo. Esa es la razón por la cual el traslado internacional del cuerpo no está autorizado en la mayoría de los casos.

Entidades firmantes:
UNIÓN FUNERAL
ASOCIACIÓN NACIONAL DE TANATOPRACTORES
APROSERFU Asoc. Profesionales de los Servicios Funerarios de la Región de Murcia)
AESPROF (Asoc. Española de profesionales de los Servicios Funerarios)

Fuente: elfunerariodigital.com

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