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Cómo funciona el traslado nacional de un fallecido

Cómo funciona el traslado nacional de un fallecido

La pérdida de un ser querido es un momento difícil en el que, además del dolor emocional, surgen múltiples gestiones prácticas que deben resolverse con rapidez y cuidado. Una de las más delicadas es el traslado del fallecido, especialmente cuando el fallecimiento ocurre en un lugar distinto al de residencia o donde la familia desea realizar el sepelio. En estos casos, conocer cómo funciona el traslado nacional de un fallecido puede aportar tranquilidad y ayudar a tomar decisiones con serenidad.

Qué significa el traslado nacional de un fallecido

El traslado nacional consiste en el desplazamiento del cuerpo desde una localidad a otra dentro del territorio español, ya sea dentro de la misma comunidad autónoma o entre distintas regiones. Se realiza en un vehículo fúnebre autorizado y siguiendo unas normas sanitarias y administrativas muy estrictas.

A diferencia de los traslados internacionales, este proceso se desarrolla íntegramente dentro del país, lo que simplifica algunos trámites, pero sigue requiriendo documentación específica y una coordinación profesional entre distintas administraciones.

El objetivo es garantizar que el traslado se lleve a cabo con respeto, seguridad y legalidad, y que el cuerpo llegue al destino elegido por la familia —ya sea un tanatorio, el domicilio familiar o el cementerio— en las mejores condiciones posibles.

Primeros pasos tras el fallecimiento

Cuando se produce el fallecimiento fuera del lugar de residencia, la funeraria se encarga de coordinar todo el proceso desde el primer momento.

El primer paso es obtener el certificado médico de defunción, un documento imprescindible emitido por un facultativo que acredita el fallecimiento. Con él, se tramita el certificado literal de defunción en el Registro Civil correspondiente al lugar donde se ha producido el deceso.

A partir de ahí, la funeraria gestiona los permisos de traslado y se coordina con el tanatorio o el cementerio de destino. En la mayoría de los casos, la familia solo debe firmar la autorización pertinente, mientras que la empresa funeraria asume la totalidad de las gestiones.

Como funciona el traslado nacional fallecido

Documentación necesaria

Para que el traslado pueda realizarse legalmente dentro de España, es necesario disponer de los siguientes documentos:

  • Certificado médico de defunción.
  • Certificado literal de defunción, expedido por el Registro Civil.
  • Autorización sanitaria de traslado, emitida por la autoridad competente (habitualmente el ayuntamiento o la consejería de sanidad de la comunidad autónoma).
  • Documento de identidad del fallecido y, en su caso, del familiar responsable.
  • Permiso de conducción del vehículo fúnebre y acreditación de la empresa funeraria autorizada para realizar el traslado.

Estos documentos garantizan que el transporte se efectúa conforme a la normativa sanitaria vigente y que se preserva la dignidad del fallecido en todo momento.

El proceso de traslado paso a paso

Una vez obtenida la documentación, el cuerpo se prepara para el traslado. Si la familia lo desea, se puede realizar una tanatopraxia o un tratamiento de conservación, especialmente si el trayecto va a ser largo.

El féretro debe estar homologado para transporte nacional, lo que implica que sea estanco y cumpla con las condiciones higiénicas exigidas.

A continuación, el cuerpo se traslada en un vehículo fúnebre autorizado. Este tipo de vehículos está diseñado específicamente para mantener la seguridad y la privacidad durante todo el recorrido.

El trayecto puede durar desde unas pocas horas hasta un día completo, dependiendo de la distancia y de las paradas de coordinación entre servicios funerarios de distintas provincias.

Durante todo el proceso, la funeraria mantiene comunicación constante con la familia, informando del avance y confirmando la hora aproximada de llegada al destino. En la mayoría de los casos, el cuerpo se entrega directamente en el tanatorio donde se realizará la vela o la ceremonia religiosa, aunque también puede trasladarse al domicilio o al cementerio si la familia así lo solicita.

Diferencias entre traslado nacional e internacional

Aunque comparten algunas fases, el traslado internacional implica trámites más complejos. Requiere el embalsamamiento del cuerpo, la intervención del consulado del país de destino y el uso de féretros con doble caja (una interior de zinc y otra exterior de madera).

En cambio, dentro de España, los requisitos son más sencillos y los plazos más cortos, ya que no se necesita documentación consular ni traducciones oficiales.

No obstante, el traslado nacional también debe cumplir con la normativa de cada comunidad autónoma, por lo que la experiencia de la funeraria es fundamental para garantizar que todos los permisos se obtengan correctamente y sin demoras.

El papel de la funeraria: acompañamiento y gestión integral

La gestión del traslado no es solo una cuestión logística. Es un servicio que combina profesionalidad, sensibilidad y acompañamiento humano.

La funeraria se ocupa de todos los detalles: desde los permisos administrativos hasta la coordinación con los tanatorios de origen y destino, el acondicionamiento del cuerpo, el suministro del féretro adecuado y la planificación del recorrido.

Además, muchas familias optan por contratar un servicio funerario integral, que incluye no solo el traslado sino también la ceremonia, el velatorio, la incineración o el entierro, y la tramitación posterior de certificados o pensiones.

De este modo, la familia puede centrarse en lo más importante: despedirse de su ser querido con calma y sin cargas adicionales.

Coste y plazos habituales

El coste de un traslado nacional depende de la distancia, los servicios incluidos y la comunidad autónoma. En términos generales, el precio puede oscilar entre 600 y 1.500 euros, aunque cada caso se valora individualmente.

En cuanto al tiempo, la mayoría de los traslados se realizan en menos de 24 horas una vez obtenidos los permisos, especialmente si interviene una funeraria con experiencia y presencia en distintas provincias.

Como funciona el traslado nacional fallecido

Un proceso para hacer más fácil lo difícil

En definitiva, el traslado nacional de un fallecido es un procedimiento complejo en lo técnico, pero diseñado para ofrecer tranquilidad y respeto a las familias.

Contar con una funeraria de confianza marca la diferencia: no solo garantiza que todo se realice conforme a la ley, sino que brinda apoyo humano en un momento de gran vulnerabilidad.

El compromiso de una buena empresa funeraria es acompañar, asesorar y aliviar la carga emocional y administrativa de quienes atraviesan una pérdida. Cada detalle, cada documento y cada paso del traslado se gestiona con un único propósito: que la despedida sea digna, serena y fiel a los deseos de la familia.

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Preguntas frecuentes

¿Qué documentación se necesita para trasladar un fallecido dentro de España?

Es necesario contar con el certificado médico y el certificado literal de defunción, la autorización sanitaria de traslado, y la acreditación de la empresa funeraria encargada.

¿Cuánto tarda un traslado nacional?

Normalmente, entre 12 y 24 horas desde que se emiten los permisos. Los plazos pueden variar según la distancia y las gestiones administrativas.

¿Quién se encarga de gestionar el traslado del fallecido?

La funeraria designada asume todas las gestiones, desde la obtención de permisos hasta la coordinación con los tanatorios y el transporte del cuerpo.