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Qué hacer cuando alguien fallece en casa

Qué hacer cuando alguien fallece en casa

La muerte de un ser querido en el propio hogar es una de las experiencias más delicadas y desbordantes que puede vivir una familia. El impacto emocional suele ser profundo, y en medio de la tristeza, es necesario actuar con calma para gestionar correctamente los pasos que exige la ley y garantizar una despedida respetuosa.

Conocer qué hacer cuando alguien fallece en casa ayuda a mantener la serenidad en un momento de gran vulnerabilidad y a evitar confusiones o retrasos innecesarios.

Mantener la calma y contactar con un médico

Lo primero que debe hacerse ante un fallecimiento en el domicilio es mantener la calma y llamar a un médico.

Si el fallecimiento se produce de manera esperada —por ejemplo, en el caso de una persona con una enfermedad terminal—, se debe avisar al médico de cabecera o al equipo de atención domiciliaria. El facultativo acudirá al domicilio para certificar oficialmente la defunción, comprobando que la muerte es natural y emitiendo el certificado médico de defunción.

En caso de que el fallecimiento sea repentino o inesperado, y especialmente si no había un diagnóstico médico previo que lo justifique, se debe llamar al 112.

En estos casos, pueden intervenir la policía y el juzgado de guardia para determinar las causas del fallecimiento. Hasta que el médico forense o el juez autoricen el levantamiento del cadáver, no puede realizarse ningún traslado.

El certificado médico de defunción

El certificado médico de defunción es el primer documento que se necesita.

Solo un médico colegiado puede emitirlo, y su función es acreditar de manera oficial la muerte y sus causas. Este certificado es imprescindible para registrar el fallecimiento en el Registro Civil y para poder trasladar el cuerpo o celebrar cualquier ceremonia funeraria.

Sin este documento no puede iniciarse ningún trámite posterior, por lo que obtenerlo es el paso fundamental del proceso.

Contactar con la funeraria

Una vez obtenido el certificado médico de defunción, el siguiente paso es contactar con una funeraria de confianza.

La empresa funeraria se encargará de gestionar todas las gestiones legales, sanitarias y logísticas, aliviando a la familia de los trámites más complejos en un momento tan sensible. Entre sus principales funciones se incluyen:

  • La recogida y traslado del cuerpo al tanatorio o lugar indicado por la familia.
  • La tramitación del certificado literal de defunción ante el Registro Civil.
  • La autorización sanitaria para el traslado del fallecido.
  • La organización de la ceremonia funeraria, ya sea religiosa o civil.
  • La gestión de servicios adicionales, como la incineración o el entierro.

Contar con profesionales experimentados permite que el proceso se realice con respeto, rapidez y conforme a la normativa vigente.

Qué hacer cuando alguien fallece en casa

Trámites legales y administrativos

Una vez la funeraria ha asumido la gestión, es importante que los familiares sepan qué documentos se generarán y para qué sirven. Los principales son:

Certificado médico de defunción: expedido por el médico que constató el fallecimiento.

Certificado literal de defunción: emitido por el Registro Civil, necesario para gestiones posteriores como pensiones o herencias.

Autorización sanitaria de traslado: imprescindible si el cuerpo se mueve a otra localidad.

Licencia de enterramiento o incineración: documento que autoriza el sepelio o la cremación.

Certificado de últimas voluntades y seguros de vida: que se tramita habitualmente a los 15 días del fallecimiento.

La funeraria puede encargarse de solicitar la mayoría de estos documentos en nombre de la familia, evitando desplazamientos y esperas.

Qué ocurre si el fallecimiento es judicial

Cuando la muerte se produce en circunstancias no naturales o no claras, se considera un fallecimiento judicial.

En este caso, la policía o la Guardia Civil informan al juzgado de guardia, y se ordena el levantamiento del cadáver por parte de un médico forense.

El cuerpo se traslada al Instituto Anatómico Forense para practicar la autopsia y determinar la causa exacta de la muerte.

Solo cuando el juzgado autoriza la entrega del cuerpo puede la funeraria proceder a realizar el traslado y el resto de los trámites.

Este tipo de casos puede ser especialmente duro para las familias, por lo que el acompañamiento de una funeraria con experiencia resulta esencial para ofrecer apoyo y claridad en cada paso del proceso.

Traslado del cuerpo desde el domicilio

Una vez el médico ha certificado el fallecimiento y se cuenta con la documentación necesaria, el cuerpo puede ser trasladado desde el domicilio.

Este traslado debe realizarse exclusivamente por personal funerario autorizado y en vehículos homologados para este fin.

El cuerpo se conduce hasta el tanatorio elegido por la familia, donde se puede acondicionar para el velatorio o, si así se desea, proceder directamente al entierro o la cremación.

En algunos casos, la familia puede solicitar que el fallecido permanezca unas horas en el domicilio antes del traslado, una práctica cada vez más común por su carga simbólica y emocional, siempre que las condiciones sanitarias lo permitan.

El acompañamiento emocional

Más allá de los trámites administrativos, el fallecimiento en casa tiene una dimensión íntima que exige sensibilidad y acompañamiento humano.

Para muchas familias, el hogar representa el espacio donde se comparte la vida cotidiana, por lo que la muerte en ese entorno puede resultar especialmente dolorosa.

Por eso, además de la gestión práctica, es importante rodearse de apoyo emocional —de familiares, amigos o incluso de profesionales especializados en duelo— que ayuden a afrontar el proceso con serenidad.

Las funerarias con una visión integral del servicio no solo gestionan los trámites, sino que también ofrecen orientación y asesoramiento emocional, conscientes de que una despedida respetuosa empieza por cuidar a quienes permanecen.

Tiempo y costes

El tiempo que transcurre entre el fallecimiento y el funeral depende principalmente de los trámites médicos y judiciales.

En la mayoría de los casos naturales, el proceso puede completarse en 24 a 48 horas.

En cuanto al coste, este varía según los servicios contratados, pero muchas pólizas de decesos cubren la totalidad de los gastos funerarios y administrativos.

Antes de tomar decisiones, es recomendable revisar si el fallecido tenía un seguro de decesos o de vida, ya que estos suelen incluir la gestión integral del servicio, evitando pagos inmediatos por parte de la familia.

Qué hacer cuando alguien fallece en casa

La importancia de una gestión profesional

La muerte en el hogar puede parecer abrumadora, pero un acompañamiento profesional convierte la incertidumbre en tranquilidad.

Una funeraria con experiencia garantiza que cada paso se realice conforme a la ley, que se cumplan los deseos de la familia y que todo se desarrolle con la máxima discreción y respeto.

En momentos así, la serenidad que aporta saber que todo está bajo control es invaluable. La atención personalizada, el trato humano y la rapidez en la gestión son la base para que la familia pueda despedirse de su ser querido sin preocupaciones adicionales.

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Preguntas frecuentes

¿A quién debo llamar si alguien fallece en casa?

Si el fallecimiento es natural y esperado, se debe avisar al médico de cabecera. Si es repentino o inesperado, hay que llamar al 112 para que intervenga la autoridad judicial.

¿Cuándo puedo contactar con la funeraria?

Una vez que el médico haya certificado la defunción, la familia puede contactar con la funeraria, que se encargará del traslado y los trámites administrativos.

¿Es obligatorio trasladar el cuerpo al tanatorio?

No necesariamente. La familia puede solicitar que el fallecido permanezca un tiempo en casa, siempre que se cumplan las condiciones sanitarias y la normativa local.